lunes, 4 de noviembre de 2013

El ejemplo a seguir del movimiento juvenil salesiano: Don Bosco

¿ Quién fue Don Bosco? Juan Melchor Bosco Occhiena más conocido como Don Bosco  fue un sacerdote, educador y escritor italiano del siglo XIX. Fundó la Congregación Salesiana  Asociación de Salesianos Cooperadores, el Boletín Salesiano, el Oratorio Salesiano y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Promovió la Asociación de Ex alumnos Salesianos, el desarrollo de un moderno sistema pedagógico conocido como Sistema Preventivo para la formación de los niños y jóvenes y promovió la construcción de obras educativas al servicio de la juventud más necesitada, especialmente en Europa y América Latina. Fue uno de los sacerdotes más cercanos al pontificado de Pío IX y al mismo tiempo logró mantener la unidad de la Iglesia durante los duros años de la consolidación del Estado Italiano y los enfrentamientos entre éste y el Papa que ocasionó la pérdida de los llamados Estados Pontificios y el nacimiento de la Italia Unificada. Fue autor de numerosas obras, todas dirigidas a la educación juvenil y a la defensa de la fe católica, lo que lo destaca como uno de los principales promotores de la imprenta.
Su prestigio como sacerdote y como educador de los jóvenes necesitados o en riesgo, le valieron el respeto de las autoridades civiles y religiosas de su tiempo y de su país, así como una notable fama en el extranjero. Sus obras fueron requeridas directamente por jefes de estado y autoridades eclesiásticas de países como Ecuador, España, Francia, Inglaterra, Polonia, Palestina, Panamá, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y Venezuela entre muchas otras. Si bien no pudo responder positivamente a las numerosas peticiones durante su vida, estas serían cumplidas más allá de lo esperado después de su muerte. Fue un visionario de su tiempo al punto de predecir acontecimientos que se darían a lo largo del siglo XX en lo referente a sus salesianos, a la Iglesia Católica y al mundo en general. Juan Bosco, conocido mundialmente como Don Bosco, fue declarado Santo por el Papa Pío XI el 1 de abril de 1934, a tan sólo 46 años después de su muerte en 1888 y le fue dado el título de «Padre, Maestro y Amigo de los Jóvenes» por el Papa Juan Pablo II. Poblaciones, provincias, parques, calles, teatros, museos, universidades y sobre todo colegios llevan su nombre. Está nominado al título de Doctor de la iglesia. La Familia Salesiana es uno de los grupos católicos más numerosos del mundo y existen obras de Don Bosco en 130 naciones.

Más Acerca de Don Bosco

¿ Qué es el Movimiento Juvenil salesiano?

El movimiento juvenil salesiano (identificado por las siglas «MJS») es un movimiento educativo y pastoral de referencia, en el que se reúnen grupos, movimientos y asociaciones juveniles, que conservando su identidad propia se unen para conseguir unos fines educativos y evangelizadores, siguiendo el modelo de San Juan Bosco y de María Mazzarello.
Este movimiento, encuadrado dentro de la Iglesia Católica, se caracteriza por vivir el evangelio en un ambiente de Espiritualidad Juvenil Salesiana. Algunos de los valores que denotan esta Espiritualidad son lo cotidiano, la alegría y optimismo, la amistad con Jesús, la vivencia de la Iglesia como comunidad, la responsabilidad, el servicio responsable, el acompañamiento personal y el amor.
La Espiritualidad es común a todos los grupos, actividades, ambientes, realidades y tareas desde la doble perspectiva educativo-evangelizadora de la vivencia de la Fe. Siguiendo el ejemplo de Don Bosco y Madre Mazzarello, los jóvenes son los protagonistas de la acción de los animadores y educadores. El tiempo libre es el campo primordial en que el Movimiento realiza mayor número de actividades. Es un movimiento a escala mundial.
El MJS es:
 
 Juvenil, porque lo formamos jóvenes protagonistas de nuestro propio desarrollo educativo, de la coordinación del propio Movimiento y de su presencia en la Iglesia local y en la sociedad, acompañados por los adultos, consagrados y seglares. Es juvenil, también, por el estilo y por la modalidad de animación y compromiso.
 
 Educativo, porque se convierte para nosotros en el ambiente donde experimentamos la alegría de la vida, recobramos fuerzas, bebemos en las fuentes de la espiritualidad, nos apropiamos de valores fundamentales y aprendemos a traducirlos en opciones concretas de vida. Todo esto nos ayuda a crecer como personas y cristianos.
 
 Mundial, porque se extiende mucho más allá de nuestras realidades concretas. Está extendido por todo el mundo y se abre a la colaboración y al servicio de causas universales (especialmente de aquéllas que tocan a la dignidad y promoción de los jóvenes y a la solidaridad con los más débiles), para estrechar lazos entre grupos y países, entre asociaciones y obras y, aun más, para individuar posibles dinamismos y colaboraciones con las Iglesias locales y con las instituciones civiles.


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